Pasos en la niebla

Pasos en la niebla

By | febrero 10, 2023

Pasos en la niebla – Nos hallamos en el Londres de la época victoriana. Emily era una muchacha de familia humilde, que tenía que trabajar como costurera para ayudar a su madre viuda y a sus hermanos pequeños. Una fría tarde de otoño un vagabundo se quedó dormido en la puerta del edificio donde trabajaba. La dueña, temerosa de que aquel pordiosero espantara a los clientes, le ordenó a

Emily que lo echara, pero la muchacha, que tenía buen corazón, se resistió a cumplir la orden:

-Fuera hace mucho frío y seguro que no tiene dónde pasar la noche.

-No es mi problema. Si quieres, puedes llevártelo a tu casa, pero yo no lo quiero aquí.

Viendo que la señora Robson no daba su brazo a torcer, Emily despertó al vagabundo y le pidió educadamente que se marchara. El pordiosero sonrió y se fue sin percatarse que Emily le había metido un chelín en el bolsillo.

Ya era noche cerrada cuando la muchacha terminó su jornada laboral. Seguía haciendo frío y la niebla cubría las calles, pero lo que más preocupaba a Emily era una persistente sensación de que alguien la estaba siguiendo. Ese pensamiento la asustó, pues últimamente se estaban produciendo muchas desapariciones de mujeres jóvenes, hasta el punto de que la prensa sensacionalista ya hablaba de un nuevo “Caso Mister Hyde”. Para colmo de males, a aquellas horas la calle estaba desierta y todos los edificios cerrados. Sin embargo, Emily se encontró con otra muchacha de su edad, que al verla asustada le dijo:

-Yo también tengo miedo. Podríamos ir juntas hasta mi casa, que está muy cerca de aquí. Luego mi hermano James, que es cochero, te llevará gratis a la tuya.

Pasos en la niebla

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Emily aceptó encantada la propuesta de aquella chica, que dijo llamarse Annie. Esta la guio hasta un lóbrego callejón, donde supuestamente se hallaba su hogar. Pero entonces apareció un hombre robusto, que agarró a Emily y le tapó la boca con la mano. Annie, en vez de ayudarla, sonrió y le dijo en voz baja:

-Ironías de la vida, cariño: por huir de un chico malo, has caído en manos de otro peor. A mi hermano le gusta violar bomboncitos como tú y yo se los suministro siempre que puedo. Luego te regalará un viaje gratis en su carruaje, pero no te llevará a tu casa, sino al río.

Pero entonces sucedió algo inesperado: de las tinieblas surgió una enorme bestia de ojos llameantes. Annie, aterrorizada, huyó nada más ver al monstruo. Su hermano soltó a Emily y se enfrentó a la bestia con una navaja, pero un licántropo no es lo mismo que una chica indefensa, así que no tardó mucho en caer al suelo con la garganta destrozada. Mientras tanto, Emily se había desmayado a causa del miedo.

Ya era de día cuando recobró el conocimiento. El cadáver del violador seguía allí sobre un charco de sangre, pero la bestia había desaparecido. Entonces Emily vio a su lado una moneda y un papel donde alguien había escrito a mano:

“Toma tu dinero. El lobo no necesita las limosnas de Caperucita.”

Créditos a quien corresponda…

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One thought on “Pasos en la niebla

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