Ya vienen por ti

Ya vienen por ti

By | enero 30, 2022

Ya vienen por ti — Aquella sesión espiritista había salido terriblemente mal. Las luces se apagaron de pronto, y los que rodeaban la mesa se tropezaban por la habitación al querer correr, pues de alguna parte, llegaba un sinfín de gritos y lamentos; algunos gritos no eran humanos. Todos sintieron que se encontraban en un lugar mucho más amplio que la habitación en donde estaban, y en la oscuridad los rozaron cuerpos fofos y peludos, y algunas manos intentaron detenerlos.

Aquel momento de terror sólo duró un instante, las luces volvieron a encenderse, y todos se miraron horrorizados.

Después de esa noche, los que integraron la sesión comenzaron a morir uno tras otro. Ahora Manuel, quien había precedido la sesión, la cual fue idea de él, asistía al velorio del penúltimo integrante.

El velorio era en la casa del difunto. En la sala se encontraba el ataúd, y la habitación estaba iluminada por velas, cuyas llamas se balanceaban inquietas debido a una corriente de aire que se filtraba por la ventana. Fuera bramaba el viento, y estaba de noche, y en la oscuridad los árboles se agitaban en torno a la casa.

Manuel fue hasta el ataúd, el cual estaba abierto. Al mirar el rostro del difunto, lo vio abrir los ojos y girarlos hacia él.

En ese instante la ventana se abrió de par en par, entonces una ráfaga de viento entró en la casa, apagando las velas con rapidez y volteando cosas a su paso.

Manuel recordó la sesión, volviendo a sentir un hondo terror, y en la oscuridad alguien le susurró al oído: “Ya vienen por ti

A quien corresponda... Cuidado con lo que invocas.
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